San Nicolás Belgrano la tenía en el bolsillo, vio complicarse sus chances de triunfo, aunque se repuso y lo terminó ganando para continuar con su levantada. Fue 89 a 80 para los “Rojos” sobre Alma Juniors, por la sexta fecha del TNA-1.
Luego de su gran triunfo en Marcos Juárez sobre San Martín, San Nicolás Belgrano tenía la chance de reivindicarse ante su gente recibiendo a Alma Juniors, por la sexta fecha de la segunda fase del Torneo Nacional de Ascenso. Y la vuelta de Daniel Maffei al Fortunato Bonelli, arrojó victoria para los “Rojos”, que ganaron su segundo partido al hilo y dejaron en claro que están de vuelta. Fue 89 a 80, con el aporte destacado de Marcus Fleming, goleador con 20 puntos y el buen trabajo de Enzo Cafferata desde la conducción. El base totalizó 13 unidades y 4 asistencias, cumpliendo uno de sus mejores papeles en la temporada. El histórico Matías Tomatis fue el máximo anotador de Alma y de la noche con 24 tantos, aunque su contribución no evitó la quinta derrota consecutiva de los suyos en el TNA-1.
A marcha lenta
El encuentro fue parejo en su inicio y en su parte culminante. En el medio, Belgrano y Alma se repartieron el protagonismo, saliendo mejor parado de ese tramo los locales, que merced a un segundo período de alto nivel, pudieron conseguir una ventaja considerable, la que a la postre sería indescontable para la formación conducida por José Cottonaro.
La primera parte del cotejo fue discreta, puesto que a los dos equipos les costó acomodarse en la cancha. Belgrano propuso mucha presión en defensa, lo que Alma intentó superar con paciencia y una rápida rotación del balón. En ese lapso, los visitantes lastimaron, vía Tomatis y Robinson. Del otro lado del rectángulo, los internos absorbían el juego en ofensiva en el dueño de casa, que obtuvo réditos por las participaciones de Fleming y Ferrero.
Después de haber fallado demasiado en sus intentos por encontrar el gol, Alma metió un parcial 6-0 y pudo llegar al primer descanso 15-17, descontando una ventaja que Belgrano había conseguido en ese cuarto inicial.
Y lo empató en 17 el cuadro esperancino en el arranque del segundo período. Los belgranenses cortaron su sequía y redondearían diez minutos muy buenos, dentro de una desarrollo mucho más intenso. Belgrano mostró variantes para jugar en territorio enemigo, con un rendimiento colectivo aceitado e individualidades que respondieron. Maffei pudo recurrir a diez de sus jugadores y el equipo nunca decayó en su imagen. En defensa era todo esfuerzo y en ataque sobraba confianza, para correr o para jugar.
Cafferata se lució, desenvolviéndose con mucha soltura, Eseverri entró con el pie derecho, lo mismo que Boero y Easterling, mientras que el resto sumó dentro de un goleo muy repartido.
Belgrano ingresó a los vestuarios en ganancias por 55 a 39 y tenía todo a su disposición para lucirse y definir el pleito mucho antes de lo previsto.
Y máxime cuando obtuvo una diferencia de 18 (la máxima), al comenzar el complemento. Pero a partir de allí, Alma se vendría con todo.
Se vino la visita
En el tercer acto, Belgrano comenzó a perder eficacia frente al aro rival y cayó en la confusión, convirtiéndose en un equipo previsible, ahora sin poder recurrir al desequilibrio de algunos de sus hombres. La zona que plantó, le dio beneficios a Alma, que con una ráfaga volvería a presentar batalla. En cinco minutos clavó un parcial de 12-0 y se colocó apenas cuatro puntos debajo de su adversario, con la capacidad de Tomatis y la presencia de Abbadie en la pintura ajena. De esta manera, los de la calle Pellegrini quedaban complicados para el capítulo final, al que llegaron ganando por 63 a 58.
En su peor momento de la noche, Belgrano, como el domingo pasado, recurrió a los lanzamientos externos, que hasta allí no había sido un recurso exitoso. Entraron algunos triples, surgió Colla con 7 puntos al hilo, Fleming fue más incisivo que nunca y Belgrano, otra vez con Cafferata en cancha, se reencontró sobre la madera para marcar distancias. Y aunque Bertucelli y Robinson - bajo la batuta de Tomatis- hicieron un último esfuerzo, el tiempo y un Belgrano más seguro le pusieron freno al intento de Alma Juniors por dar su golpe más certero.
Luego de su gran triunfo en Marcos Juárez sobre San Martín, San Nicolás Belgrano tenía la chance de reivindicarse ante su gente recibiendo a Alma Juniors, por la sexta fecha de la segunda fase del Torneo Nacional de Ascenso. Y la vuelta de Daniel Maffei al Fortunato Bonelli, arrojó victoria para los “Rojos”, que ganaron su segundo partido al hilo y dejaron en claro que están de vuelta. Fue 89 a 80, con el aporte destacado de Marcus Fleming, goleador con 20 puntos y el buen trabajo de Enzo Cafferata desde la conducción. El base totalizó 13 unidades y 4 asistencias, cumpliendo uno de sus mejores papeles en la temporada. El histórico Matías Tomatis fue el máximo anotador de Alma y de la noche con 24 tantos, aunque su contribución no evitó la quinta derrota consecutiva de los suyos en el TNA-1.
A marcha lenta
El encuentro fue parejo en su inicio y en su parte culminante. En el medio, Belgrano y Alma se repartieron el protagonismo, saliendo mejor parado de ese tramo los locales, que merced a un segundo período de alto nivel, pudieron conseguir una ventaja considerable, la que a la postre sería indescontable para la formación conducida por José Cottonaro.
La primera parte del cotejo fue discreta, puesto que a los dos equipos les costó acomodarse en la cancha. Belgrano propuso mucha presión en defensa, lo que Alma intentó superar con paciencia y una rápida rotación del balón. En ese lapso, los visitantes lastimaron, vía Tomatis y Robinson. Del otro lado del rectángulo, los internos absorbían el juego en ofensiva en el dueño de casa, que obtuvo réditos por las participaciones de Fleming y Ferrero.
Después de haber fallado demasiado en sus intentos por encontrar el gol, Alma metió un parcial 6-0 y pudo llegar al primer descanso 15-17, descontando una ventaja que Belgrano había conseguido en ese cuarto inicial.
Y lo empató en 17 el cuadro esperancino en el arranque del segundo período. Los belgranenses cortaron su sequía y redondearían diez minutos muy buenos, dentro de una desarrollo mucho más intenso. Belgrano mostró variantes para jugar en territorio enemigo, con un rendimiento colectivo aceitado e individualidades que respondieron. Maffei pudo recurrir a diez de sus jugadores y el equipo nunca decayó en su imagen. En defensa era todo esfuerzo y en ataque sobraba confianza, para correr o para jugar.
Cafferata se lució, desenvolviéndose con mucha soltura, Eseverri entró con el pie derecho, lo mismo que Boero y Easterling, mientras que el resto sumó dentro de un goleo muy repartido.
Belgrano ingresó a los vestuarios en ganancias por 55 a 39 y tenía todo a su disposición para lucirse y definir el pleito mucho antes de lo previsto.
Y máxime cuando obtuvo una diferencia de 18 (la máxima), al comenzar el complemento. Pero a partir de allí, Alma se vendría con todo.
Se vino la visita
En el tercer acto, Belgrano comenzó a perder eficacia frente al aro rival y cayó en la confusión, convirtiéndose en un equipo previsible, ahora sin poder recurrir al desequilibrio de algunos de sus hombres. La zona que plantó, le dio beneficios a Alma, que con una ráfaga volvería a presentar batalla. En cinco minutos clavó un parcial de 12-0 y se colocó apenas cuatro puntos debajo de su adversario, con la capacidad de Tomatis y la presencia de Abbadie en la pintura ajena. De esta manera, los de la calle Pellegrini quedaban complicados para el capítulo final, al que llegaron ganando por 63 a 58.
En su peor momento de la noche, Belgrano, como el domingo pasado, recurrió a los lanzamientos externos, que hasta allí no había sido un recurso exitoso. Entraron algunos triples, surgió Colla con 7 puntos al hilo, Fleming fue más incisivo que nunca y Belgrano, otra vez con Cafferata en cancha, se reencontró sobre la madera para marcar distancias. Y aunque Bertucelli y Robinson - bajo la batuta de Tomatis- hicieron un último esfuerzo, el tiempo y un Belgrano más seguro le pusieron freno al intento de Alma Juniors por dar su golpe más certero.
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