Con la última pelota, Osborne tuvo en sus manos la posibilidad de forzar un suplementario con una bandeja que se presentaba sencilla, teniendo en cuenta su capacidad. Pero San Nicolás Belgrano había hecho todo lo posible para ganar sin necesidad de sufrir.
Y, si bien no pudo evitar un final de partido dramático, esta vez la suerte estuvo de su lado. Claro que los “Rojos” ayudaron al azar con una actuación como hacía tiempo no tenían. En definitiva, fue triunfo para el cuadro nicoleño, que se impuso con justicia sobre La Unión de Formosa por 72 a 70 en un partido válido por la décima tercera fecha de la segunda fase del Torneo Nacional de Ascenso.
A pesar de este resultado, los dirigidos por Daniel Maffei continúan en el último puesto del TNA-1, cuando resta una jornada para el cierre de la Fase Regular. De todos modos, la victoria les sirvió para dejar atrás una racha negativa de seis derrotas al hilo y para reencontrarse con su gente, en un Fortunato Bonelli que tuvo un clima enrarecido.
Previo a esa definición de encuentro para el infarto, Belgrano había comandado las acciones y dominado el tanteador, manteniendo intensidad defensiva y atacando a su rival de diferentes maneras.
Después de un comienzo errático por parte de los dos equipos, fue el dueño de casa el que tomó la posta partiendo de su buena defensa, la que luego le permitió correr y encontrar el gol con facilidad, bajo la batuta de un encendido Colla. “Caco” salió como inicial, en una extraña formación integrada por cuatro “bajos” y a Arceneaux. Ferrero, que venía de tener un par de participaciones negativas, debió esperar en el banco esta vez. Junto a Colla fue Ríos otro baluarte, tomando la base por un Cafferata que no empezó bien.
La Unión, que en el primer cuarto no tuvo a sus tiradores derechos (1-6 en triples) dependió de lo que produjera Osborne en la pintura opuesta y de las unidades de Barrios. Belgrano contrarrestó al peso del extranjero visitante con la vitalidad de Eseverri y con paciencia en territorio enemigo.
En el segundo período el conjunto formoseño encontró respuestas en sus perimetrales y con el ingreso de Fernández se potenció en ese aspecto, hasta reducir una diferencia de dos dígitos que su adversario había obtenido. Esa pareció ser su única opción para presentarle pelea a un Belgrano que lucía muy entero en lo colectivo y que promediando el segmento mostró su mejor imagen de la noche, hasta sacar 13 puntos de ventaja (36-23).
Lo logró con la eficaz presencia del participativo Ferrero (4-4 en dobles) y un escaso aporte de Arceneaux. Del otro lado de la cancha, los locales defendían con una solidez inédita para lo que fue esta última parte del certamen. Además, con todos sus jugadores comprometidos con esta realidad adversa. Así, el descanso largo encontró a Belgrano ganando 41 a 33.
La visita siguió creciendo, ahora apoyado en el aporte de Cáceres (10 puntos). De la mano del interno, pudo achicar la brecha y llegó a ponerse a dos de los de la calle Pellegrini con un parcial de 11-1. En ese momento complicado, las guapeadas de Colla le volvieron a dar aire a su equipo, que respondió con otra ráfaga (9-0) para despertar a sus compañeros, entre ellos a Arceneaux (7), que se enchufó en ofensiva.
Mientras tanto, Ríos siguió conduciendo a los suyos con criterio y cuando pudo fue punzante para contribuir con unidades valiosas, dando una mano para que Belgrano se metiera al capítulo final arriba por 60 a 54. En ese tramo, el inoxidable Easterling le haría sentir a Osborne la dureza de esta categoría, más allá de que con chispazos el foráneo pudo complicar con su jerarquía.
En los diez minutos finales hubo emociones por doquier. Porque Eseverri y su andar alumbraban a Belgrano hacia el triunfo, con Ríos como ladero, más toda una estructura colectiva apoyando por detrás. Y porque La Unión, un equipo preparado para ascender, con su equipo largo y sus hombres de nivel no se quedó con los brazos cruzados.
Fue así que, cuando el desarrollo marcaba que Belgrano tenía todo a su merced para liquidar la historia (su confianza, una ventaja considerable y la desesperación de su oponente), Portillo se tornó imparable con sus penetraciones, Osborne hizo jugar a todos y los de Gabriel Picatto se vinieron encima a tal punto de que tuvieron la última chance para ganar o, en su defecto, ir al alargue. Sin embargo, los de Maffei, que tanto habían hecho en esta etapa del campeonato para perder, esta vez disfrutaron de un error ajeno para ganar.
Síntesis
Parciales: 21 – 14 / 41 - 33 / 60 - 54.
San Nicolás Belgrano (72): Enzo Cafferata 2, Carlos Colla 12, Gabriel Díaz 9, Gregorio Eseverri 9 y Harold Arceneaux 14 (inicial); Maximiliano Ríos 13, Stanley Easterling 1, Diego Ferrero 10 y Germán Boero 2. DT: Daniel Maffei.
La Unión (70): Rafael Costa 4, Leandro Portillo 14, Ariel Pau 5, Jason Osborne 15 y Pablo Barrios 6 (inicial); Pablo Fernández 9, Javier Cáceres 10, Ariel Zago 4, Diego Gerbaudo 3 y Marcos Sabaj 0. DT: Gabriel Piccato.
Y, si bien no pudo evitar un final de partido dramático, esta vez la suerte estuvo de su lado. Claro que los “Rojos” ayudaron al azar con una actuación como hacía tiempo no tenían. En definitiva, fue triunfo para el cuadro nicoleño, que se impuso con justicia sobre La Unión de Formosa por 72 a 70 en un partido válido por la décima tercera fecha de la segunda fase del Torneo Nacional de Ascenso.
A pesar de este resultado, los dirigidos por Daniel Maffei continúan en el último puesto del TNA-1, cuando resta una jornada para el cierre de la Fase Regular. De todos modos, la victoria les sirvió para dejar atrás una racha negativa de seis derrotas al hilo y para reencontrarse con su gente, en un Fortunato Bonelli que tuvo un clima enrarecido.
Previo a esa definición de encuentro para el infarto, Belgrano había comandado las acciones y dominado el tanteador, manteniendo intensidad defensiva y atacando a su rival de diferentes maneras.
Después de un comienzo errático por parte de los dos equipos, fue el dueño de casa el que tomó la posta partiendo de su buena defensa, la que luego le permitió correr y encontrar el gol con facilidad, bajo la batuta de un encendido Colla. “Caco” salió como inicial, en una extraña formación integrada por cuatro “bajos” y a Arceneaux. Ferrero, que venía de tener un par de participaciones negativas, debió esperar en el banco esta vez. Junto a Colla fue Ríos otro baluarte, tomando la base por un Cafferata que no empezó bien.
La Unión, que en el primer cuarto no tuvo a sus tiradores derechos (1-6 en triples) dependió de lo que produjera Osborne en la pintura opuesta y de las unidades de Barrios. Belgrano contrarrestó al peso del extranjero visitante con la vitalidad de Eseverri y con paciencia en territorio enemigo.
En el segundo período el conjunto formoseño encontró respuestas en sus perimetrales y con el ingreso de Fernández se potenció en ese aspecto, hasta reducir una diferencia de dos dígitos que su adversario había obtenido. Esa pareció ser su única opción para presentarle pelea a un Belgrano que lucía muy entero en lo colectivo y que promediando el segmento mostró su mejor imagen de la noche, hasta sacar 13 puntos de ventaja (36-23).
Lo logró con la eficaz presencia del participativo Ferrero (4-4 en dobles) y un escaso aporte de Arceneaux. Del otro lado de la cancha, los locales defendían con una solidez inédita para lo que fue esta última parte del certamen. Además, con todos sus jugadores comprometidos con esta realidad adversa. Así, el descanso largo encontró a Belgrano ganando 41 a 33.
La visita siguió creciendo, ahora apoyado en el aporte de Cáceres (10 puntos). De la mano del interno, pudo achicar la brecha y llegó a ponerse a dos de los de la calle Pellegrini con un parcial de 11-1. En ese momento complicado, las guapeadas de Colla le volvieron a dar aire a su equipo, que respondió con otra ráfaga (9-0) para despertar a sus compañeros, entre ellos a Arceneaux (7), que se enchufó en ofensiva.
Mientras tanto, Ríos siguió conduciendo a los suyos con criterio y cuando pudo fue punzante para contribuir con unidades valiosas, dando una mano para que Belgrano se metiera al capítulo final arriba por 60 a 54. En ese tramo, el inoxidable Easterling le haría sentir a Osborne la dureza de esta categoría, más allá de que con chispazos el foráneo pudo complicar con su jerarquía.
En los diez minutos finales hubo emociones por doquier. Porque Eseverri y su andar alumbraban a Belgrano hacia el triunfo, con Ríos como ladero, más toda una estructura colectiva apoyando por detrás. Y porque La Unión, un equipo preparado para ascender, con su equipo largo y sus hombres de nivel no se quedó con los brazos cruzados.
Fue así que, cuando el desarrollo marcaba que Belgrano tenía todo a su merced para liquidar la historia (su confianza, una ventaja considerable y la desesperación de su oponente), Portillo se tornó imparable con sus penetraciones, Osborne hizo jugar a todos y los de Gabriel Picatto se vinieron encima a tal punto de que tuvieron la última chance para ganar o, en su defecto, ir al alargue. Sin embargo, los de Maffei, que tanto habían hecho en esta etapa del campeonato para perder, esta vez disfrutaron de un error ajeno para ganar.
Síntesis
Parciales: 21 – 14 / 41 - 33 / 60 - 54.
San Nicolás Belgrano (72): Enzo Cafferata 2, Carlos Colla 12, Gabriel Díaz 9, Gregorio Eseverri 9 y Harold Arceneaux 14 (inicial); Maximiliano Ríos 13, Stanley Easterling 1, Diego Ferrero 10 y Germán Boero 2. DT: Daniel Maffei.
La Unión (70): Rafael Costa 4, Leandro Portillo 14, Ariel Pau 5, Jason Osborne 15 y Pablo Barrios 6 (inicial); Pablo Fernández 9, Javier Cáceres 10, Ariel Zago 4, Diego Gerbaudo 3 y Marcos Sabaj 0. DT: Gabriel Piccato.
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