lunes, 2 de marzo de 2009

Tercera derrota en una semana para Belgrano.

Fuente: Diario El Norte

El equipo nicoleño no pudo cortar su mala racha y cosechó en Hurlingham su cuarta caída al hilo, tercera en el lapso de siete días. En esta oportunidad, los “Rojos”, que jugaron sin extranjero, perdieron frente a Pedro Echagüe por 76 a 69.

San Nicolás Belgrano sabía lo que era ganar en Hurlingham ante Pedro Echagüe. Pero en esta oportunidad se presentaba sin su extranjero y con la necesidad imperiosa de cortar una racha negativa. Y finalmente no pudo salir de su flojo momento, cosechando su cuarta derrota en forma consecutiva, la tercera en el lapso de una semana. Fue 76 a 69 para Echagüe en un choque correspondiente a la décima fecha de la segunda fase del Torneo Nacional de Ascenso.
El equipo nicoleño comenzó jugando con paciencia en ofensiva, apostando a la presencia de Ferrero en la pintura ajena. Por las unidades que aportó el interno, pudo colocarse al frente en el tanteador, aunque luego su juego perdió dinámica y se tornó previsible. Ya Belgrano no volvió a mostrarse seguro y convencido en ataque en toda la noche.
Dentro de un trámite friccionado, un primer cuarto chato se fue con un 12 a 12. En el inicio del encuentro la labor defensiva de los visitantes fue correcta, siendo un punto positivo en su imagen luego de lo endeble que se habían mostrado en sus últimas presentaciones. De todos modos, hay que apuntar que tampoco Pedro Echagüe exigió mucho. Solamente Ford preocupó con destellos de su calidad.
En el periódo siguiente, confuso y desordenado, Belgrano empezó a sufrir al no jugar interior como lo había hecho con anterioridad. Ferrero -como siempre debió ganarse muchas de sus unidades desde la línea de libres en donde falló bastante- y Easterling se cargaron de faltas rápidamente y no aparecían los tiradores. Los locales pasaron a comandar el resultado y se sostuvieron arriba durante varios minutos, apenas por un par de puntos de ventaja sobre su rival y sin grandes lujos. En el tramo final de la primera etapa, en medio de las imperfecciones, Belgrano pudo apoyarse en las apariciones de Colla, Eseverri y Ríos para poder pasar al frente 33 a 31. Una conversión agónica de Nelly dejó las cosas 33-33 en el camino a los vestuarios. El cuadro capitalino no encontró el gol desde afuera y Ford perdió peso en el ataque en el segundo segmento.

Arranco y decayó
Belgrano regresó derecho tras el descanso y metió un parcial 9-2 (42-35) en tres minutos, defendiendo bien su canasto y teniendo aciertos en territorio enemigo. Alcanzo la máxima diferencia de la noche y se le presentaba una buena chance para intentar quebrar la historia. Pero Pedro Echagüe, tras un tiempo muerto, reaccionó, le agregó mayor presión a su defensa y con una ráfaga igualó en 42, de la mano de Mártire. Entonces, la paridad volvió a apoderarse del cotejo. De un lado Ford con sus pasajes sostenía al dueño de casa, del otro era Ferrero el que se vestía de goleador. En Belgrano, ante las cuatro faltas Cafferata saltó García para hacerse cargo de la base por algunos minutos. Y con el juvenil en cancha, la formación conducida por Daniel Maffei terminó ganando el tercer parcial para ingresar al capitulo final 52 a 49 arriba. También Pedro Echagüe debió recurrir al conductor suplente Gavotti, porque Alejandro Figuren al igual que Cafferata acumuló demasiadas infracciones. Y su hermano Diego sigue sin ver acción en lo que va del 2009. Gavotti mostró condiciones y personalidad para conducir a los suyos y anotarse algunos porotos.
En el cuarto acto, a los belgranenses les podría haber bastado con una pequeña mejoría para quedarse con un triunfo que estaba muy cercano a sus manos. Aunque no logro nunca imponerle mayor ritmo a sus posesiones y no mostró decisión para atacar. Se quedo sin gol por algunos minutos y Pedro Echagüe a dos minutos y fracción para la finalización del partido pudo sacar una luz (66 a 61). Con un triple de Eseverri los de la calle Pellegrini cortaron su sequía y volvieron a creer en posibilidad de la victoria. Fue una ilusión pasajera, porque, mas allá de sus deseos por ganar, ya su oponente no cedió terreno y con esa mínima cuota de lucidez le bastó para festejar.

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